Dirigí el puño cerrado hacia arriba, apuntando a la luna que inundaba la senda en aquella noche apacible de un día cualquiera. Era mi señal de victoria del día 1 de entrenamiento. Nada tendría de especial si no fuera por que mis pasos se encaminaban a recorrer el camino dejado 13 años atrás para continuarlo hasta el punto donde siempre debió estar. Sesenta minutos de ejercicio ligero, 15 minutos andando rápido, 25 minutos corriendo y 20 minutos más andando por los caminos del centro de la isla. Bosque, soledad y una luz de luna llena que obligaba a recordar aquel momento. El desencadenante de mi motivación fue una noticia que me dieron el día anterior. En Ibiza se iba a organizar una gran prueba de larga distancia sin yo estar metido en la organización lo que me permitiría participar y posiblemente ese reto sería una pequeña piedra en el arroyo que me permitiría saltar hacia mis“deudas pendientes” . En menos de una hora mi cabeza empezó a hervir y 24 horas más tarde, el día 11 de noviembre de 2011 volvía a estar en marcha con un objetivo claro. Starlight, como tantas otras veces me acompañó y guió en la decisión.
Al llegar a casa, diez minutos de estiramientos, 60 abdominales y 30 lumbares. Ducha, pijama y aporreamiento de teclas del ordenador para inmortalizar las buenas sensaciones,mentalales que no físicas. Soy consciente de que este día 1 es de un nivel de exigencia tan bajo que parece el programa de un infartado. No me importa, sé que es mi momento de inflexión. Mi cabeza no es la de 13 años atrás, seré más fuerte mentalmente y menos físicamente pero no me importa. No me importa tener que bajar kilos, no me importa por que mi cabeza ha dejado de vagabundear por la duda, la apatía y la dispersión. Si me enfoco soy invencible. Esta vez no podrás conmigo.
Día 1 conseguido!
Ja, ja, ja....¡no me jodas Juanjo!, si tú eres un infartado ¿qué soy yo? ¿un nonagenario al borde de la muerte?
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