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| Surfeando las olas. Foto de Juan F.Ribas |
Las horas transcurrían y el viento iba subiendo su intensidad desde poco después del mediodía. En ocasiones me parecía que surfeaba las olas. Estaba inmerso en mi felicidad cuando noté que el velero y la embarcación empezaban a separarse de mí con facilidad y yo luego les remontaba y volvía a coger. No le di importancia, iba a lo mío, concentrado en mis cosas, mis pensamientos, recordando a mis amigos muertos, pensando en mis hijos, en los ánimos desparramados por todos, en el mareo que llevaban los de la tripulación, en mi starlight, en mi meta,………., en mis cosas.
Me llaman de la embarcación y me dicen que no podemos continuar, que se ha perdido el control del barco y que peligran la integridad de tripulación, barcos y de mi mismo.
-Te perdemos de vista, me comentan, el barco va a la deriva, sin motor, a una velocidad mayor que la tuya. De noche podríamos perderte en mitad del mar y el pronóstico es que va a empeorar. Me remarcan desde la embarcación.
-Pero si yo puedo nadar, no tengo ningún problema. Vamos a buen ritmo. Recuerdo que les dije.
- No es seguro, hay que abortar. Insiste el capitán.
Transcurridas poco más de 9 horas y recorridas 14 millas, un tercio de la distancia a recorrer, alrededor de las 18 de la tarde, me subo a la neumática conocedor de la dimensión y realidad del problema. Nos subimos todos al Lagun y rumbo a San Antonio. El mar siguió incrementando su fuerza durante las seis horas de viaje hasta puerto. Viaje plagado de vomitonas, mareos y pensamientos contradictorios. Recuerdo la serenidad con la que me enfrenté a la triste realidad y me sentí orgulloso de toda la tripulación y de mi mismo. Lancé desde la borda del Lagun una botella llena de los deseos de un centenar de personas, de una carta con mi teléfono y un regalo a un desconocido.
Nunca había sentido un apoyo tan grande en los míos y en mis propios pensamientos, nunca había entrenado tanto, nunca había tenido tantos apoyos, nunca había tenido esa mano en mi espalda, nunca había tenido el tiempo tan a favor. Nunca es mucho tiempo.
Otra vez el mar me ha ganado la partida solo que esta vez yo podía continuar. Esta vez sí que quiero la revancha por que mañana cumplo 41 años y mis sueños siguen intactos.
Ibiza a 10 de junio de 2013
Juanjo Serra
P.D. Con metas en el horizonte soy invencible.
