Ilustrado por Rafael Fernández Herrera

domingo, 28 de octubre de 2012

FRAGMENTOS DE MI VIDA (I PARTE)


Fotografía de Juan F. Ribas

El DEPORTE

Te agota cuando más lo necesitas, te templa y redirige toda tu energía. Te peleas contigo mismo como con el mayor de tus enemigos y cuando terminas de practicarlo otra vez vuelves a ser tu mejor amigo. Una vez agotado, cuando piensas que nada podrá recuperarte nace un nuevo día y otra vez a comenzar.
 
LA SONRISA

Derribó todas mis defensas con su gesto suavemente marcado pero cargado de sentido. No necesitas palabras cuando la sonrisa sale de su escondite. Me sentí como en casa.
 
LA VEJEZ

Cuando hablé con ella no paró de enseñarme cosas. La escuchaba con atención, como un niño al que relatan un cuento. No entendí por que nadie la quería cuando todo lo sabía. Solo le faltaba la fuerza de derribar montañas con las manos. Tenía la de derribar equívocos con sus palabras.
 
LA AMISTAD

Pasó mucho tiempo desde la última vez que la vi. Me recibió sin reproches. Con ganas de abrazarme y yo le devolví el abrazo sin dudar un instante.
 
EL TIEMPO

Transcurre con diferentes formas e intensidades ante mí pero hay una cosa por encima de las demás que ha conseguido marcar a fuego un punto en toda mi historia temporal que me recordará por siempre mi edad y condición. Esa "cosa" para dirigirse a mí me llama Papá.
 
LA FELICIDAD

Obsesionado por llegar a la meta vi que nunca llegaba y después de muchos tropiezos entendí que cuando disfrutas del camino el destino pasa a un segundo plano y curiosamente acaba apareciendo ante tus ojos de forma totalmente espontánea una línea simbólica de "Finish". Lo he conseguido.
 
LA VICTORIA

Me perdí en el tiempo, totalmente me perdí . Ahora te miro con recelo pero sin miedo, esta vez juego con ventaja, la ventaja del que conoce el camino y no está dispuesto a abandonarlo. Esta vez no, esta vez conozco el camino.
LA DERROTA

Me perdí en el tiempo, totalmente me perdí. Mi corazón tomó la decisión por mí y ya nada pude hacer. Ni sombra de fuerza quedó bajo mi plumaje. Toda la cordura quedó descarnada, hecha jirones, en un momento me convertí en muñeco de trapo azotado por vientos y mareas.
 
 
Juanjo Serra
 

LA VIDA ME LA IMAGINO COMO UNA MARATÓN


Abebe Bikila ganó descalzo la maratón olímpica de Roma en 1960
  La vida podría imaginarla como una maratón. Los primeros 10 kilómetros vas desbocado, jugando, con fuerza, sin saber el ritmo que llevar. Del km 10 al 20 empiezas a tomar conciencia de donde estás metido, tus músculos han tomado temperatura y vas colocándote en la carrera. Del km 20 al 30 empiezas a descubrir el dolor del esfuerzo, pero tu fuerza y salud se mantienen a niveles muy óptimos. Del km 30 al 40 algunas partes del castillo empiezan a derrumbarse y sólo la base que tengas te permite continuar adaptándote al camino. Del km 40 al 42 todo salta a ñicos, nada queda de todo lo demás, tal vez los recuerdos, la aceptación de tus limitaciones y el tesón te llevan adelante. En el último suspiro, el de los últimos 195m de la maratón de la vida, pasa todo a cámara rápida y recuerdas todos las vivencias de la carrera y das gracias por tener un recibimiento de todos en la línea de meta.
 Así podría imaginarla.



 Juanjo Serra