domingo, 6 de mayo de 2012
NO ES LO MISMO A.M. QUE P.M.
No suena el despertador y los golpes en la puerta nada bueno presagian. Nos hemos quedado dormidos. Antes de empezar la competición ya llevo una hora de retraso. No pasa nada, tengo tiempo, me digo a mi mismo intentando controlar la situación.
Tomo un desayuno más ligero de lo que habría sido habitual y recomendable, sin siquiera sentar el culo en la silla. Un sandwich de jamón y queso frío, una barrita y un café en el coche mientras voy conduciendo para recoger a mi hermano es todo el desayuno que me puedo permitir.No pasa nada, mastica bien y fuera nervios me sigo repitiendo una y otra vez. Recojo a mi hermano y llegamos al punto de salida de la natación, a unos quince kilómetros de mi casa, justo a tiempo. Son las ocho treinta de la mañana, tiempo máximo indicado por la organización. Todo va bien. Aparco el coche con tranquilidad y todo se ralentiza, ya puedo concentrarme y colocarme con calma el neopreno. Abro la puerta de atrás y la bolsa con todo lo necesario para la competición no aparece. Miro dos veces más y entiendo perfectamente lo que ocurre: me he dejado todo en casa. Miro el reloj y comprendo que no da tiempo pero de todas formas no arrojamos la toalla, mi hermano sale a toda velocidad a mi casa a buscar la bolsa con el neopreno mientras yo me quedo esperando en Sa Caleta.
A la porra toda la calma!. Me quedan cuarenta minutos de sufrimiento o tal vez varios días de remordimiento y la incertidumbre de si voy a poder competir.
-Llámame cuando tengas la bolsa en la mano-le digo a mi hermano en un intento de poder saber en todo momento las posibilidades reales de participar y de reducir el nerviosismo que ya andaba del todo desbocado.
Pasan casi 20 minutos antes de que suene mi teléfono. No va a dar tiempo me repito una y otra vez. Mi hermano me indica que ya ha encontrado la bolsa(que ya tenía preparada desde el día antes) y cuya única tarea era meterla en el coche. Le indico que venga todo lo rápido que pueda. La organización va con 10 minutos de retraso, !vaya churra!.
Pasan los minutos y mi hermano no llega, el responsable de la organización me indica que ya está todo listo y que están por mí. Son las 9h 10 minutos.
En ese mismo instante mi hermano baja la cuesta de la playa con un ritmo al que nada tengo acostumbrado a mi coche y casi saltando del asiento me trae la bolsa. He llegado a tiempo!.
Me ayudan a colocarme el neopreno que me tengo que sacar en tres ocasiones ya que la cremallera se salía del carril por los nervios y el revuelto de manos que me ayudan a colocármelo. Finalmente, con el neopreno rebelde colocado, paso corriendo sobre la alfombra del cronómetro y oigo el bip del chip que va a cronometrar mi tiempo. Lo he conseguido, me digo antes de salir. ¿Qué extraño suena?. Corro por la cuesta hacia la playa donde un centenar de competidores están ya preparados para salir. Recibo los aplausos de todos en señal de haber conseguido un difícil reto: tomar la salida. Nunca antes había recibido los aplausos de todos mis rivales de competición antes de tomar la salida. Resulta cuanto menos bastante surrealista. Me coloco el chip en el tobillo mientras un pistoletazo da la salida a esta prueba que durante tanto tiempo he estado entrenando y que he estado a punto de arruinar. No es lo mismo a.m. que p.m. Lección aprendida.
Lo que ocurrió después es fácilmente resumible ya que nadé con buenas sensaciones los 11,5km de la primera edición de la Ibiza Ultra Team y terminé en la posición 21 con un tiempo de 2h 50 minutos, diez minutos por debajo de mis cálculos.Eso sí, lo dí todo antes y después de llegar.
En el deporte, muchas veces, la clave está antes de tomar la salida. Una vez iniciada la competición, las posibilidades de que todo salga bien son muy altas, al menos, si el entrenamiento ha sido el adecuado.
Hay que tener confianza pero recordad:
No es lo mismo a.m. que p.m. y si no, que me lo pregunten a mí.
Juanjo Serra
P.D. De todo se aprende.
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