SABEMOS QUE ESTÁS PERO NO TE VEMOS
Ahora es
del tamaño de un ajo. Un ajo, que poquita cosa. Apenas llena mi mano. No es
cebolla ni es naranja, no, es del tamaño de un ajo. No hablo de verdura, hablo
de humanidad, hablo de potencialidad concentrada en apenas dos centímetros.
Hablo de un ser anidando, creciendo día a día, multiplicando por dos tejidos,
neuronas, músculos y órganos en horas, tal vez días. Hablo de un ajo que ya
tiene nombre sin tener siquiera sexo. Hablo de un ser que ya ha empezado a
emocionar, remover, a dar segundas o terceras oportunidades y recolocar a
muchos de nosotros. Hablo de alguien que
ya anuncia su llegada sin conocer palabras. Tampoco conoce idiomas, prejuicios,
colores, paisajes, casas, animales, árboles, mares hermanos o padres. Se limita
a seguir el ciclo de la vida. Su corazón
ya late sin que se oiga, su cuerpo crece sin ser visto, su fuerza nos impulsa,
su alegría nos contagia, su futura llegada nos une.
Ese ajo será dentro de 3-4
semanas naranja y dentro de meses será melón
o sandía y cuando decida salir de su nido será por siempre mi hij@.
No hay comentarios:
Publicar un comentario